Julio Maria Bison Teamericano, nació un 19 de Junio de 1968 en el Hospital de Juan Lacaze, justo el mismo día, a pocas cuadras de alli, su hermano Mario Anselmo Bison, junto a Osvaldo Laport, prestaban juramento de fidelidad al pabellón nacional. Su madre quedo para siempre dolida, por no haber podido estar ahí ese día, no sabemos si para ver a Mario, o a Osvaldo y luego poder ir a Intrusos en el espectáculo a vender notas.
(El fotógrafo se centro en el barbudo descamisado, en vez de fotografiar a Osvaldo y sus compañeros, no sabe la guita que perdió pobre.)
No sabemos si ese fue el desencadenante, pero el hecho es que desde el día que salio del hospital, Julio no volvió a ver a su madre, todo esto sumado a la doble personalidad característica del signo de géminis, hicieron que Julio tenga una vida plagada de conflictos personales. Su madre adoptiva, Maria Amelia Udaquiola Fernandez, siempre quiso lo mejor para su hijo, dos años después de adoptar a Julio, se jubilo de enfermera del hospital local, y decidió mudarse a Montevideo, a una vieja casa en la calle Agraciada al 2900.
Desde chico Julio frecuentaba la sede del Montevideo Wanderers, ya que no tenia plata para boletos, y el club quedaba frente a su casa, tanto se hizo amigo de los jugadores, la directiva, la cantinera y el limpiador, que cuando volvía de la escuela lo primero que hacia era pasar a charlar un rato con alguno de ellos. Nunca se quedaba en la sede mas allá de las 21hs los sábados, ya que a esa hora el club se transformaba en "La Factoria", conocido boliche de la noche montevideana.
Cuando Julio cumplió 11 años su sueño se hizo realidad, le ofrecieron ser alcanza pelotas del club, y todos los fines de semana esperaba ansioso que llegara el ómnibus que lo llevaba al Parque Viera cuando jugaban de locales, o a donde fuera que tenían que ir, todo transcurrió con normalidad, hasta que en la final del campeonato uruguayo de 1980, contra Nacional, en los descuentos y a punto de patearse un penal a favor de Wanderers, al muy idiota se le ocurrió estornudar, tanto que Enzo Francescoli, afectado por el sonido estridente, mando la pelota al medio de la Colombes. Desde ese día, su presencia esta prohibida en cualquier cancha que juegue Wanderers, y el Club Nacional de Football, bautizo una sala de reuniones de su sede, con su nombre.
(Todos expectantes ante el penal de Enzo, al fondo se puede ver a Julio agarrandose la nariz)
(El fotógrafo se centro en el barbudo descamisado, en vez de fotografiar a Osvaldo y sus compañeros, no sabe la guita que perdió pobre.)No sabemos si ese fue el desencadenante, pero el hecho es que desde el día que salio del hospital, Julio no volvió a ver a su madre, todo esto sumado a la doble personalidad característica del signo de géminis, hicieron que Julio tenga una vida plagada de conflictos personales. Su madre adoptiva, Maria Amelia Udaquiola Fernandez, siempre quiso lo mejor para su hijo, dos años después de adoptar a Julio, se jubilo de enfermera del hospital local, y decidió mudarse a Montevideo, a una vieja casa en la calle Agraciada al 2900.
Desde chico Julio frecuentaba la sede del Montevideo Wanderers, ya que no tenia plata para boletos, y el club quedaba frente a su casa, tanto se hizo amigo de los jugadores, la directiva, la cantinera y el limpiador, que cuando volvía de la escuela lo primero que hacia era pasar a charlar un rato con alguno de ellos. Nunca se quedaba en la sede mas allá de las 21hs los sábados, ya que a esa hora el club se transformaba en "La Factoria", conocido boliche de la noche montevideana.
Cuando Julio cumplió 11 años su sueño se hizo realidad, le ofrecieron ser alcanza pelotas del club, y todos los fines de semana esperaba ansioso que llegara el ómnibus que lo llevaba al Parque Viera cuando jugaban de locales, o a donde fuera que tenían que ir, todo transcurrió con normalidad, hasta que en la final del campeonato uruguayo de 1980, contra Nacional, en los descuentos y a punto de patearse un penal a favor de Wanderers, al muy idiota se le ocurrió estornudar, tanto que Enzo Francescoli, afectado por el sonido estridente, mando la pelota al medio de la Colombes. Desde ese día, su presencia esta prohibida en cualquier cancha que juegue Wanderers, y el Club Nacional de Football, bautizo una sala de reuniones de su sede, con su nombre.
(Todos expectantes ante el penal de Enzo, al fondo se puede ver a Julio agarrandose la nariz)
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